Las revoluciones industriales y sus consecuencias sociales. Recorrido temático. Sin calificación
Introducción
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Los campesinos a los que la mecanización del campo había dejado sin trabajo, y los artesanos textiles cuyos productos no podían competir en precio con los fabriles, emigraron a las ciudades para trabajar en las nuevas fábricas textiles y siderúrgicas. Allí, llevaron una vida miserable porque la escasa cualificación requerida y la abundante oferta de mano de obra, unidas a la progresiva maquinización, determinaron salarios bajísimos y un gran número de desempleados.
Lo injusto de la situación propició que en la segunda mitad del siglo XIX, una nueva doctrina socio-económica, el marxismo, se planteara como alternativa al liberalismo para acabar con los enfrentamientos y desigualdades entre los hombres y para crear un mundo definitivamente en paz. La clase obrera irrumpió con fuerza en la sociedad y, con el progreso económico propiciado por la Segunda Revolución Industrial, los varones que aún estaban excluidos del sufragio, accedieron a él. Con esto se inicia la tercera gran revolución contemporánea, la socialdemócrata, en la que ya tendría cabida la mujer. |